La cruda del Vive Latino

Por Manuel Pineda

¡Uf! Seguro mientras leen estas líneas muchos y muchas de ustedes aún siguen dañados o quizás aún sigan en la fiesta después de un fin de semana intenso.

Lo que muchos vivimos este fin de semana simplemente fue histórico, más allá de los 20 años que cumplió uno de los festivales más importantes del mundo, fuimos testigos de una reivindicación honesta con la música latinoamericana, con el rock, con el pop, y hasta con la banda y el tecno.

Hay cosas muy buenas y otras que hay que mejorar, lo cierto es que el Vive Latino 2019 ya alcanzó un nivel de respuesta que muy pocos festivales tienen en México.

GRAN CONVOCATORIA

Lo primero que me llama la atención es la cantidad de personas que abarrotan cada rincón del Foro Sol. Cientos y cientos de jóvenes deambulan de un escenario a otro buscando a su banda favorita, una chela o el baño más cercano. El río de gente puede resultar en algún momento hartante, pero los más viejos debemos entender que así es la nueva dinámica de los festivales.

Aquí cabe decir que, aunque uno entiende el uso de la tecnología para evitar robos de efectivo, es simplemente insoportable tener que formarse 40 minutos para cargar una pulsera con dinero, tan solo para echar la primera chela.

Es inevitable pensar en cuánta gente no reclama lo que no se gasta, y cuánto gana el banco que patrocina esta tecnología de más de 100 mil personas al día que llegan a gastar su dinero.

EL TALENTO

Pero dejémonos de quejas de viejitos lesbianos y concentrémonos en lo importante: el talento que hizo vibrar a miles durante dos días. Hubo gusto para todos, y eso se agradece, Desde las bandas clásicas como Caifanes, Fobia, Café Tacuva, Santana o El TRI, que uno entiende por qué aún son referentes en la industria musical, hasta la combinación ecléctica de agrupaciones como Intocable o Technotronics que la neta levantó el ánimo de los millenials que, aunque seguro no vivieron en la época en que esta banda puso a bailar a una generación, si fueron capaces de “cantar” y bailar al ritmo de “Pump up the jam”.

EL FUTURO

¿Qué depara el futuro para el Vive Latino? ¿Cuántos baños más se tendrán que instalar para dar respuesta a la necesidad de miles que llevan en sus vejigas varios litros de cerveza? ¿Seguirá siendo el lugar adecuado para que toda la gente que asista no se apretujen entre un escenario y otro? Quizás estas preguntas sólo las responderá el tiempo, así como tratar de imaginar cuál será la banda que alcance los niveles de fama de un Café Tacuva, o Caifanes, y sea capaz de desplazar a los headliners de siempre.

El Vive Latino en su edición 20 terminó hace unos días; sin embargo aún queda el recuerdo de las bandas que nos hicieron cantar, reír o llorar mientras le mandabas un audio al ser amado. Este es nuestro festival, y ojalá la vida nos de la oportunidad de ver la edición 40, o más…

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