El bolígrafo cumple 78 años

Algunos inventos han logrado cambiar el mundo por completo. Y no nos referimos a grandes hallazgos. Lo cierto es que las cosas que parecen más pequeñas e insignificantes son las que suelen estar más presentes en nuestras vidas. Es el caso, sin duda alguna, del bolígrafo.

Algunos inventos han logrado cambiar el mundo por completo. Y no nos referimos a grandes hallazgos. Lo cierto es que las cosas que parecen más pequeñas e insignificantes son las que suelen estar más presentes en nuestras vidas. Es el caso, sin duda alguna, del bolígrafo. ¿Acaso hay alguien que no haga uso de él? Incluso, en plena era digital, se sigue colando en nuestras vidas a diario. Pero, poco se sabe, en realidad, de este invento.

De hecho, si preguntamos a quienes tenemos alrededor muy pocos (o ninguno) te sabrá decir el nombre de su inventor. Hoy en día se puede encontrar este artículo también para hacer marketing con bolígrafos personalizados o bolígrafos de propaganda. Pero, ¿cómo surgió la idea? Si quieres saber más sobre la historia de los bolígrafos, no dejes de leer este artículo.

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EL GENIO DETRÁS

Hace 78 años que Ladislao José Biro (1899-1985), un periodista e inventor húngaro-argentino, junto con su hermano, Georg, (quien era químico) dio con la manera de cambiar la forma de escribir. Atrás quedarían los años en los que se empleaba la pluma (o, al menos, quedaría relegada a un segundo puesto) Ya no sería necesario tener que entintar cada dos por tres. De hecho, se cuenta que, debido a su profesión Biro acabó harto cuando escribía un reportaje con pluma. Una y otra vez, se le atascaba.

 Su hermano desarrolló una nueva fórmula para una tinta, pero tenía el inconveniente de que se seguía trabando. Un día como otro cualquiera mientras Biro observaba a unos niños que jugaban, tras un día lluvioso, con unas canicas, dio con la respuesta. Lo que pudo apreciar era que, cuando esas ‘bolitas’ atravesaban un charco, al salir, dejaban un reguero de agua. Y esto fue lo que le hizo suponer que la respuesta estaría en contar con una pequeña ‘bolita’, en lugar de una pluma metálica.
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UN ENCUENTRO AFORTUNADO
El segundo problema vino a la hora de fabricar esferas del tamaño adecuado para el nuevo artilugio que tenían en mente. No conseguían dar con la manera de crear las que fueran lo suficientemente pequeñas. En el año 1938, Agustín Pedro Justo, (quien había sido presidente de la Nación Argentina) invitó a Biro a radicarse en su país, tras haber conocido al periodista, por casualidad, tiempo atrás en Yugoslavia. Precisamente su primer encuentro sucedió mientras Biro trabajaba en un prototipo para su invento. Ése mismo año, lo patentó.

Junto con su hermano y su socio, Juan Jorge Meyne, Biro decidió en 1940 (poco después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial) aceptar la oferta del ex presidente y se marchó a Argentina, dejando atrás la represión que vivía, como judío, en medio de la Europa nazi.

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El ‘Birome’ pasó a otras manos

Fue en ese mismo año (1940) cuando los tres formaron la compañía Biro Meyne Biro. En un garaje y pese a su bajo presupuesto, fue donde consiguieron perfeccionar su invento. El mismo fue vendido el 10 de junio de 1943, bajo el nombre comercial de Birome (en alusión a los nombres de los implicados) ya que la empresa cayó en quiebra.

En 1951, Marcel Bich, también compró la patente y desarrolló el prototipo bajo la conocida marca BIC, abaratando los costes sustancialmente. Tal fue así que se popularizo enormemente. Eso sí, en un principio, los libreros no acababan de ver con agrado el invento y lo vendían más como un juguete para los niños que como un instrumento para la escritura.

Al empezar a comercializarse se les dio el nombre de ‘pluma esferográfica’ y se hacía especial hincapié en que no requería cargar la tinta (la cual era indeleble), que se secaba en el acto y que era única para la aviación.

Bolígrafo

Usos de los bolígrafos en la actualidad

Además de, por supuesto, emplearse con su función original: la de escribir, los bolígrafos se han convertido, hoy en día, en un excelente producto para el marketing. Lo motivos son obvios: son económicos, se pueden personalizar y los usa, prácticamente, todo el mundo, con lo que el objetivo de llegar al cliente está casi al 100% asegurado.

Tanto es así que, dentro de los regalos que suelen hacer las compañías (incluso entre sus empleados), los bolígrafos se mantienen como el producto estrella.

A esto ayuda el hecho de saber que se trata de un regalo que puede permanecer inalterable a lo largo del tiempo y que se puede llevar, fácilmente, a cualquier parte, con lo que uno nunca sabe lo lejos que puede llegar la marca que se publicita en realidad.

Por si esto fuera poco, han pasado muchos años desde el primer prototipo y esto supone que se han ido llevando a cabo modificaciones. Las que son más tendencia en los últimos años son los llamados ‘bolígrafos sorpresa’. Con ellos se puede escribir, por supuesto, pero no sólo eso. También se pueden emplear, por ejemplo, a modo de memoria USB.

El bolígrafo cumple 78 años desde su invención, pero se le ve tan lozano como en sus primeros años de existencia. Siempre a punto.

Fuente http://www.que.es/